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jueves, 6 de octubre de 2011

Las manos.

Se habian conocido en un foro.
Marta llevaba pocos años practicando spanking, En cambio, José le había dicho que llevaba mucho más. Que tenía muchisima experiencia.
A través de las conversaciones que habian mantenido, muchisima experiiencia se reveló pronto como alguna experiencia. Pero a Marta no le importó.
Porque estaba totalmente enganchada. Incluso a traves de las lineas que veia en el monitor, se daba cuenta de algo. Puede que José no fuese un gran experto. A lo mejor ese 1,82 de estatura resultaba ser en realidad 1,75, y sus 70 kg de peso eran realmente 85.Y esa "frente despejada" no era otra cosa que un eufemismo para designar una calvicie algo más que incipiente. Pero todo eso a Marta le daba igual.
Porque ella,que normalmente si le daba importancia al físico, en esta ocasion había quedado prendada de otras cosas.Primero, de su forma de dirigirse a ella. De su tono, afectuoso, amable, pero directo y serio a la vez. De esa manera de reprenderla que tenía. De su increíble imaginación. En cada conversación, encontraba un motivo.Y no se trataba del simple.."señorita, te has portado mal..." . No. Sacaba a relucir la falta, le recordaba que era algo que ya estaba hablado, que ella no debía hacer eso.. ¿ o acaso ella creía que estaba bien acostarse a las dos, faltar a clase, salir sin abrigo a la calle, fumar, beber, etc etc?
Al final, ella misma acababa por reconocer sus errores, tonteaba un rato asegurando que no se iba  a repetir, pero finalmente, la conclusión era la misma. La falta existía, y debía ser castigada por ella.
Del chat pasaron al teléfono. Le encantó su voz. Grave, siempre con el tono adecuado...
Y finalmente, decidieron conocerse en persona.
Marta iba nerviosa. No tanto por lo que iba a encontrar, sino por lo que iba a mostrar. Se había descrito como mujer de 24, teniendo en realidad 29. Rubia, cuando era mas bien castaña con mechas. De tipo normal, había dicho, pero en realidad, con diez kg menos hubiera estado normal.. Los ojos que había descrito como azules lo eran después de ponerse las lentillas..
Después, José le diría que el ya era consciente de que la gente se describe mas como quisiera ser que como es. Y que le habia gustado mucho lo que había visto.
El no habia mentido. La descripción se ajustaba totalmente a la realidad. Sin ser un hombre estrictamente guapo, nadie le hubiese calificado de feo.
Pero en su físico habia un detalle que cautivó a Marta desde el primer momento.
Sus manos
José tenia las manos mas grandes que ella habia visto en su vida. Unas manos hermosas, fuertes, de dedos largos.No eran precisamente unas manos hechas para tocar el piano. Tampoco parecían manos de leñador, no eran toscas.Se le iban los ojos hacia ellas,hasta que finalmente pudo tocarlas. ¿ para que parecían hechas esas manos?
Y lo supo. Esas manos estaban diseñadas por la naturaleza especialmente para azotar.
Lo comprobó enseguida. En pocas semanas,pasaron a la acción.
No pudo evitar estar nerviosa como un flan cuando llego el momento.
El se tomo su tiempo para reprenderla. Obviamente, llevaba la cuenta de todas las faltas cometidas, y habia llegado el momento de que Marta fuese castigada por todas esas faltas.
-Señorita, esto no va a ser fácil. Por ser la primera vez, nos limitaremos a la típica OTK. Pero no vayas a creerte que van a ser cuatro palmaditas de nada.
Y no lo fueron. Desde el primer azote, ella se sorprendió de cuanta fuerza empleaba. Tanta, que al principio llegó a pensar que iba  a ser demasiado para ella. Que necesitaría parar el juego.
No hizo falta. El sabia cuando debía parar. A la vuelta de su primer rato de rincón, empezaron a desaparecer capas de ropa. La intensidad de los azotes no disminuyó. Y con las primeras lagrimas llego el segundo rincón.
Dolía, y mucho. Pero no quiso decir la palabra acordada, en ningún momento.En lugar de eso, se relajó. Se dejó llevar, y empezó a escuchar sus propios sollozos, como algo normal como una consecuencia logica y esperada. LLoró hasta quedarse sin fuerzas, amándole y odiandole
 al mismo tiempo.Deseando que acabase de una vez. Deseando que siguiese azotandola por toda la eternidad.Pensó que el pararia al oirla , pero no fue eso lo que ocurrió. Empezó a reñirla en un tono suave, mientras iba espaciando los azotes, pero continuó un buen rato más.
Y, cuando paró, casi se sintió defraudada.
-Es suficiente por hoy- le escuchó decir..
Se dejó abrazar. Lo necesitaba, y el parecía saberlo.
Parecía saber lo que necesitaba en cada momento. Y así iba a ser de ahi en adelante. Porque el era su spanker, y siempre la daria lo que ella necesitara y en el momento en que lo necesitara. Aunque en ocasiones, ella no lo quisiese en ese momento. Ella era ya su spankee y recibiría los azotes con resignacion unas veces, con orgullo otras, con placer siempre.

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