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lunes, 10 de octubre de 2011

La escuela

Aurora se dejaba llevar, sin oponer demasiada resistencia.
¿De que serviría?.
Habia visto cosas parecidas varias veces,desde que aterrizo en la Escuela de spankees , hace ya casi dos meses.Pero, hasta hoy, habia conseguido librarse.
Todo esto le pasaba por tonta. Victor era un spanker de lo mas llevadero.Quiza demasiado, incluso. Por eso, ella habia tensado la cuerda una y otra vez, hasta que la habia roto. Un mal dia, Victor le comunicó que iba a pasar una temporadita interna en la escuela, a ver si alli hacian carrera de ella.
Estaban ya llegando al fondo de la escalera. Los dos bedeles la sujetaban, uno de cada brazo, para que no intentase escapar. Detrás, se oian pasos. Los pasos del resto de las alumnas. Los castigos debian ser contemplados por todas ellas.
Era lo peor. El publico.Aurora pensaba que se iba a morir de verguenza.
Habian llegado al patio, y alli estaba el jefe de estudios.
-De manera que ya apareció la graciosilla que dibujo esa caricatura mia en la pizarra
-Yo no fui, señor.
-Tres compañeras suyas la han delatado, jovencita. Y ya hemos interrogado a sus compinches.
Le hizo una seña, y Aurora vio a Elisa en el rincon del patio, con la falda subida, y las bragas por las rodillas, mostrando el trasero enrojecido. Echo una mirada a su alrededor, y vio la escena repetida en las cuatro esquinas del patio.
-Sus compinches han confesado, a cambio de una reduccion de la pena. Y ahora me ocuparé de usted.
Hizo una seña, y los bedeles acercaron un caballete, que pusieron en el centro del patio.
No iba a ser tan rápido. Todo llevaba un protocolo.
Primero, ella hizo un debil alegato de defensa. Había sido una broma sin mala intencion, etc, etc
Pero luego, escucharon hablar a director, que explicó que , desde su llegada, Aurora habia sido enviada a su despacho dos veces por discusiones con las compañeras, tal como constaba en su expediente.A la spankee veterana que se ocupaba del orden en los dormitorios, la muy zorra, llevaba un registro de cada infraccion..
Finalmente se pronunció la sentencia. Aterrada,Aurora escuchó que su castigo iba a consistir en 50 azotes con una fusta.
Empezó a llorar. Jamás habia sentido la fusta,y le daba pánico. Ya no le importaba ser azotada en publico, pero con la fusta, no, por favor.... Iba a portarse bien, no volvería a tirar a Marisol de sus absurdas coletitas, no haria burlas, no se levantaría tarde, lo juraba por Dios...
La obligaron a colocarse sobre el caballete,indicandole que , si se movia, si trataba de escapar, la  atarian y duplicarian el numero de azotes.
Y entonces apareció Victor.
Vio como discutía con ellos. Como le decían que no debia interferir en la disciplina del establecimiento Sintió que le amaba mas que nunca al escucharle defenderla, diciendo que no permitiria que se le aplicase un castigo tan duro.Luego, apenas escuchó.. ¿ por que no la habian soltado ya?. Los bedeles seguian sujetandole las manos.
Y, finalmente, la dejaron ponerse de pie.
-Victor... No me dejes aquí, por favor.. Me portaré bien.. Lo juro. Pero llevame a casa.
Un rato después, estaban en su coche, camino de casa.
-Aurora.. Deja que te explique. Esos 50 azotes, los vas a recibir en cuanto lleguemos. No serán con una fusta,probablemente usaré el cepillo, eso si.
Ella asintio con la cabeza.
-En lo sucesivo, de forma preventiva, te azotaré con el cinturón dos veces por semana. Sin contar con las veces que tenga que hacerlo porque hayas cometido alguna falta. ¿ alguna objeccion?
_No,Mi amor. Ninguna
-No quiero mas resistencia a la hora de los castigos.¿entendido?. Cuando te diga , te colocas sobre mis rodillas o en la posicion que te indique.Tendrás cinco segundos para hacerlo. Cada segundo más será un azote con la vara.
-¿ la vara?.. pero si nosotros nunca..
-a partir de ahora,si. Luego, después de tu castigo , iras al jardin a cortar una rama del arbusto, la limpiarás de hojitas y me la enregarás. Si te has portado bien , no has tratado de taparte con la mano y no te has resistido, serán solo cinco o seis para que la pruebes-
¿ de acuerdo?
Aurora frunce el ceño y no dice nada
-ya veo. Entonces, volvemos y te dejo allí.
-¡No!. De acuerdo.
Esa tarde, Aurora recibió sus cincuenta azotes con el cepillo sin rechistar y, tras un rato de rincón, cumplió lo prometido y fue a  buscar esa vara.
Fueron seis varazos no demasiado fuertes. Después, Victor se ocupó de cuidarla.Desde entonces, ella se convirtio en una spankee mas obediente, y Victor en un spanker mas severo y autoritario, que no dudaba un segundo en corregirla cuando lo necesitaba.
Y colorin colorado este cuento se ha acabado.

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