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miércoles, 31 de agosto de 2011

No hay sitio

He llegado a la conclusión de que esa es la raíz de muchos de nuestros males.
Somos muchos, y no hay sitio para todos.
Siempre he defendido que existe algo llamado "espacio minimo necesario". De toda la vida, he necesitado un espacio libre a mi alrededor.  Si la gente se me acerca demasiado, llego a sentirme agobiada y a reaccionar de forma incluso agresiva.
Me ocurre,posiblemente, por un trauma, según mi supersabia hermana.
Tendriamos diez u once años,y una mañana de domingo nos fuimos al rastro, aqui en Madrid.Viviamos por el centro, y en aquella epoca, las niñas de esa edad podían moverse solas sin problemas ( siempre y cuando fueramos las dos juntas). Si bien la aglomeración de gente , alli, era normal, ese dia ocurrió algo que supero todo lo previsible.
Sería febrero o marzo. No llegaba a hacer calor, pero recuerdo que hacia sol. En aquellos dias, la parte de abajo del rastro estaba llena de puestos de aceite ( el famoso aceite de colza, aun no se sabía  que estaba matando gente, y se vendia alegremente), quesos, y demas cosas de comer que carecian de garantia sanitaria.
Pero a nosotras nos gustaba la parte alte de la Ribera de Curtidores, y hacia alli fuimos.
Nos atrapo una aglomeracion de gente de tal magnitud, que durante una hora estuvimos atrapadas, sin apenas poder movernos, ni casi respirar. Nadie miraba los puestos, todo el mundo se centraba en salir de alli. Perdí a mi hermana de vista varias veces, pero mantuvimos las manos cogidas, y varias veces creí que la gente nos iba a romper los brazos. Yo no podia soltarla, habia perdido toda capacidad de pensar, y confiaba en que ella, la hermana fuerte, la sensata, encontrase el modo de que salieramos de allí.Todo el mundo alrededor era mas alto que nosotras, no veiamos nada. En un momento dado, yo ya no veia nada, estaba llorando, y senti que algo me arrastraba hacia abajo. A mi hermana se le habia ocurrido pasar por debajo de unas borriquetas de un puesto, y de repente, estabamos dentro de un puesto de camisetas: "nuclear no gracias" "yanquis go home" y "tanques, si, pero de cerveza". Y un hippie que me entregaba un pañuelo no muy limpio, y se reia diciendo: "¡Pero bueno! ¡tenemos aquí a pili y mili!."
Nos quedamos alli un buen rato, porque aquello tardo mucho en despejarse, yo estaba aterrorizada, me negaba a moverme entre la multitud. Le dije a mi hermana que, de no ser por ella, no hubieramos salido, y ella me convencio de que el merito era mio. "tal como me apretabas la mano, no me quedaba otra que encontrar la forma de sacarte de alli. Si no llegas a estar tu, no se me hubiera ocurrido". Cosas de gemelas.
El caso es que no aguanto que nadie invada el espacio a mi alrededor.
Pero es que he comprobado, lo estoy comprobando dia a dia, que el problema no alcanza solo al espacio fisico. Nos irrita que la del quinto tienda las sabanas de manera que roce nuestras cuerdas, aunque no tengamos ropa tendida. Que el cartero se confunda y eche cartas ajenas en NUESTRO  buzón. Ir en el metro , que haya asientos vacios y alguien se siente en el de al lado nuestro, precisamente.Ayer, unos zapatos en una caja sobre mi taquilla, me provocaron ganas de matar a una compañera.
¿Sabiais que hay gente capaz de andar mas despacio para no coincidir con el vecino en el ascensor? Yo lo hago.
Y eso, por no hablar de internet, los chats, los foros, y esas personas omnipresentes, que siempre están, y que hacen que, cada vez, participe menos en algunos sitios.Me cuesta compartir el espacio , en general.
Me bajo del metro antes si empieza a llenarse. Voy a la compra a horas increibles. No soy insociable, pero existe un maximo de gente que puedo soportar a la vez.


2 comentarios:

  1. Trasto no creo que sea un trauma porque yo no recuerdo haber estado atrapada en una multitud,ja ja.Un abrazo.

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  2. Y lo peor es que cada vez somos mas y mas y mas y mas.... por eso me gusta ser bohemio, los sitios tranquilos y la soledad... no soporto las discotecas ni sitios cerrados con griterios y ruidos altisimos.... ains...

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