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lunes, 1 de agosto de 2011

Se acabaron las vacaciones.

La verdad, he vuelto contenta y feliz, porque las cosas han ido muy bien, pero estaba deseando volver. No soporto estar demasiado tiempo lejos de casa.
Ahora, tengo unos dias para meditar, porque G se ha quedado hasta el viernes allí con los dos pequeños. Después, aunque cada uno vuelve a sus obligaciones, estaremos solos en mi casa, porque mi hijo se va con su padre de vacaciones. Así, continuaremos con ese "ensayo de convivencia" que hemos empezado.
¿ que puedo decir?. Al principio yo llevaba más miedo que otra cosa, pensaba que iba a ser dificil, pero poco a poco nos fuimos conociendo y adaptando todos. Alguno con más dificultades, pero ya parece que han cesado las hostilidades abiertas.
Yo me hice a la idea de que no ibamos a tener mucha intimidad, G y yo, porque, de hecho, alli por las noches de repente abres los ojos y te encuentras una niña dentro de la cama ( que se le va a hacer, es pequeñita). Pero no contaba con que unos tios de G tambien veranean en ese mismo pueblo, y se han llevado los niños a su piscina alguna tarde, con lo cual, hemos tenido tiempo para todo.
Y he empezado a conocer lo que es convivir con G, que tiene mucho de bueno, claro está, pero también me ha puesto de nuevo en la situación de compartir el espacio y la vida, cosas a las que ya no estaba muy acostumbrada.Al principio me perdía un poco, la verdad. Porque yo soy bastante caotica, y G es algo exigente, en algunos aspectos. No estoy acostumbrada a que me regañen en cuanto no hay un niño cerca, la verdad.Me rebelé un poco, porque empezabamos por la mañana , diciendome que no iba a consentir que desayunase cerezas y coca cola light, continuaba mientras preparaba la bolsa de la playa, por un inocente olvido de un bronceador y así seguia todo el tiempo. Conclusión: en nuestra primera tarde a solas,me explico pacientemente que , si bien a veces es algo tirano y lo reconoce, ese es su papel en esta historia. Que eso va a ser así, que no va a dejar de preocuparse por mi, y que puedo aceptarlo por las buenas o entenderlo por las malas. Me habló con toda la dulzura del mundo, pero el mensaje estaba claro. A partir de ahí, intenté amoldarme un poco, y él tambien trató de ser un poco más flexible, hasta el dia que volvi de la playa con la piel enrojecida, porque es cierto, suelo estar muy pendiente de que los niños usen el bronceador pero no de usarlo yo... Esa tarde G acercó a los niños a casa de sus tios , supuestamente nosotros ibamos a dar una vuelta y después acercarnos a recogerlos, pero no hubo paseo, sino una clase acerca de la importancia del uso del bronceador ( para G no existen  "sesiones", son clases, en las que me enseña oportunamente la lección que necesito aprender). Después de que me "explicara" con ejemplos practicos lo molesto que es acabar con la piel enrojecida y caliente, me castigó de cara a la pared  un largo rato y, cuando creia que todo habia terminado, pasó a "explicarme " de nuevo lo que hubiese podido evitar siendo más cuidadosa y más obediente.
No fue la unica vez en estos dias, pero si la vez que se mostró más duro. Para mi, es un contraste terrible, porque habitualmente,G es un cielo, la verdad. Siempre de buen humor, no como yo, es el compañero perfecto, y según he visto estos dias, el padre perfecto. Pero, cuando me dice eso de "me parece que vamos a tener una clase de repaso", se transforma totalmente, volviendose serio, duro, inflexible...Lo adoro.

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